Tres generaciones --> los tres hombres han fracasado, dos están muertos, el otro inválido
Hay que pensar en el por qué de sus fracasos
El ladrón de bicicletas. Es otro fracasado.
Es incapaz de sacar a su familia adelante
Pierde hasta las sábanas (metáfora de la vida sexual: "se puede vivir sin sábanas"
El hijo trabaja en una gasolinera - y él no tiene ni bicicleta)
Fracaso nada más empezar, y sobre todo fracaso de comunicarse con su mujer y su hijo. Tiene un momento de ensoñación cuando se erige por unos instantes en el modelo que él quiere ser para su hijo, y que su hijo busca en él (quiere enseñarle a ser un hombre, pero lo hace enseñándole a beber.)
Fracasa incluso en el hecho de robar una bicicleta.
El mundo de Apu
Tiene sueños irreales, adolescentes. Independencia.
No se sabe muy bien por que acepta el matrimonio. Quiere darle a su mujer una vida de princesa, pero no puede. Le cuesta aceptar la realidad de que la vida no es como la soñaba. A pesar de ser afortunado con su esposa, y un inicio sorprendentemente amusing (la escena del sari es, efectivamente, deliciosa, y la palmada que le da ella a él en el costado una obra cumbre de la complicidad de pareja), no consigue estar al lado de Aparna en el nacimiento de su hijo. Cuando se entera de que ha muerto, golpea al mensajero, y no es capaz de enfrentarse al hecho de que tiene un hijo. Aparentemente culpa a kayal, su hijo, de haber matado a su madre en el parto, pero en el fondo a quien se culpa es a sí mismo.
Aunque el final es feliz, nadie sabe cómo se enfrentará(n) a calcuta.
Tetro.
En este caso el fracaso también pervade toda la trama. El gran Tetrocini fracasa como padre, Tetro huye de su paternidad. De nuevo, como Apu, un querer ser escritor
En este caso, la mujer también es abnegada, pero activa, fuerte, moderna. Carga con el peso, como la madre de el ladron de bicicletas
Yo. La vida es elegir y renunciar. Seguramente tengo, he tenido, o yo que sé, sueños de independencia como los de Apu. Siempre buscando mejorar, crecer, olvidando renunciar. Creo que es el momento de la lucha y la renuncia, sin saber muy bien a qué luchar, pero teniendo claro que lo que tenga será lo mejor una vez elegido. Desde muchos puntos de vista.
Podría ir camino de convertirme en otro male failure, creo que no, y hay muchos más tipos de fracaso que el mío. Pero la virtud aristotélica del punto medio no es mera retórica, es lo que realmente hay que alcanzar. Equilibrio dentro, equilibrio fuera.
Cuando uno comienza a escribir, sabe la pregunta. Cuando termina, a veces, sabe parte de la respuesta




